¿Que es Consagración?

12  ¿Cuándo y cómo puedes hacer la Consagración total

a Jesús por María?

En un día especial, después de una preparación adecuada, en el que te 
decides a renunciar para siempre al demonio, al pecado y a ti mismo, prometes, con la gracia de Dios que nunca te faltará, guardar los mandamientos de Dios y de la Iglesia, aceptados el día del Bautismo y te consagras totalmente a Jesucristo por las manos de María para llevar tu cruz en su seguimiento todos los días y entregarte a su obra de establecer en el mundo su reinado. Puedes emplear la fórmula completa que nos ofrece el mismo san Luis María de Montfort y que encuentras en los dos libros mencionados y en ASE. Conviene que esta celebración sea bien preparada, precedida del Sacramento de la Reconciliación y que se haga en unión con la Celebración de la Eucaristía. Pues es como un nuevo

nacimiento, es decir, como un nuevo Bautismo.

6              «Durante la segunda semana se dedicarán en todas sus oraciones y obras del día a conocer a la Santísima Virgen, pidiendo este conocimiento al Espíritu Santo. Podrán leer y meditar lo que al respecto hemos dicho. Y rezarán con esta intención, como en la primera semana, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar y, además, el rosario o la tercera parte de él». VD 229

7              «Dedicarán la tercera semana a conocer a Jesucristo. Para ello podrán leer y meditar lo que arriba hemos dicho y rezar la oración de San Agustín que se lee hacia el comienzo de la segunda parte. Podrán repetir una y mil veces cada día con el mismo santo: « ¡Que yo te conozca, Señor!», o bien: « ¡Señor, sepa yo quién eres tú!» Rezarán, como en las semanas anteriores, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar, y añadirán todos los días las letanías del santo Nombre de Jesús». VD 230.

2              Véase, por ejemplo: VD 120: La plenitud de nuestra perfección consiste en asemejarnos, vivir unidos y consagrados a Jesucristo. VD 273: me consagro a Jesucristo para llevar mi cruz con El, en la fidelidad de cada día a la voluntad del Padre. VD 61: Primera verdad. El fin último de toda devoción debe ser Jesucristo, Salvador del mundo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Ver también el N. 63. ASE 225: … me consagro totalmente a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz en su seguimiento todos los días de mi vida y a fin de serle más fiel de lo que he sido hasta ahora. Oración de la Coronilla: … hasta que por medio del Espíritu Santo, tu Esposo fidelísimo, y de ti, Esposa suya fidelísima, sea formado en mí Jesucristo, tu Hijo, para gloria del Padre celestial, No 409. Carta No. 20: En la nueva familia a la que ahora pertenezco, estoy desposado con la Sabiduría y con la cruz. Ellas constituyen todos mis tesoros temporales y eternos, terrenos y celestes.

3              «…El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre». (Fil 2:6-11)

4              «Quienes deseen abrazar esta devoción particular no erigida aún en cofradía, aunque sería mucho de desear que lo fuera dedicarán como he dicho en la primera parte de esta preparación al reinado de Jesucristo doce días, por lo menos, a vaciarse del espíritu del mundo, contrario al de Jesucristo, y tres semanas en llenarse de Jesucristo por medio de la Santísima Virgen». VD 227

18.          San Luis María enseña, además, que la Perfecta Consagración a Jesús por María consiste en una entrega total a la Santísima Virgen, para pertenecer totalmente a Jesucristo por medio de Ella.

Que, por medio de esta consagración:
1)            renuevas los compromisos de la alianza bautismal;
2)            renuncias a Satanás, a sus seducciones y a sus obras;
3)            entregas y consagras a Jesucristo, por medio de María, el cuerpo y el alma; los bienes interiores y exteriores y hasta el mérito de las buenas acciones pasadas, presentes y futuras, dejándole pleno poder de disponer de ti mismo y de cuanto te pertenece para la mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad, ver VD 121-122 y Fórmula de consagración: ASE 223-227.

19.          Preguntas para resolver por escrito y para meditar en esta semana:

1.            ¿Cómo vivió Cristo su consagración total al Padre? Ejemplos.
2.            ¿Qué es la Alianza? ¿A qué se compromete Dios en la Alianza y a qué se                          compromete el pueblo de Dios?
3.            ¿Qué semejanzas y qué diferencias encuentra Ud. entre la Antigua y la                            Nueva Alianza?
4.            ¿A qué se compromete el cristiano por la consagración bautismal?

¿Cómo vivo yo la alianza bautismal?

5.            ¿Qué es en definitiva lo que nos propone san Luis María de Montfort en su itinerario espiritual de la Consagración Total a Jesús por María?
Orar en esta semana diariamente especialmente las Letanías del Espíritu Santo, No 420 y el Ángelus, No 398, pidiendo la gracia de ser conscientes de lo que significa en mi vida ser consagrado y pertenecer a un pueblo consagrado.

​                   13  ¿Cómo cultivar esta Consagración total para crecer y crecer hasta la madurez cristiana?

Bajo el título “prácticas interiores y prácticas exteriores” (TVD 226-276) San Luis María nos propone el cultivo de unas actitudes interiores de vida y la realización constante de unas acciones que te van a ayudar a dejarte modelar cada vez más y mejor por el Espíritu Santo y María para llegar a ser perfecto discípulo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo (Ver TVD 34-26; 218-221; ASE 227).


14  ¿Cuáles son las prácticas o actitudes interiores de vida para cultivar esta Consagración total?

San Luis María, como sabio pedagogo, nos advierte que “no es suficiente que te consagres a María en calidad de esclava(o) una vez para siempre, ni aun que renueves la consagración cada mes o cada semana... La dificultad se halla en entrar en el espíritu de esta devoción, que te colocará en actitud de absoluta disponibilidad y esclavitud respecto de María y, por Ella, de Jesucristo” (SM 44). Para ello, las diversas prácticas o medios, para lograr este objetivo maravilloso.
Estas prácticas o actitudes interiores son: hacer todas nuestras acciones por María, con María, en María y para María para hacerlas mejor por Jesús, con Jesús, en Jesús y para Jesús. (Ver TVD 257).

Por María: es decir, conforme al espíritu de María... que es el Santo Espíritu de Dios. (VD 258s). Es una actitud de docilidad y obediencia. Para ello se requiere constante discernimiento para descubrir y realizar las mociones del Espíritu de Dios. Es dejarnos impulsar por María que nos invita y ayuda siempre a obrar conforme al Evangelio, a “hacer lo que Él nos diga”. Sirve mucho repetir constantemente: “Renuncio a mí mismo y me consagro a ti, querida Madre mía” (ver VD 259). También, “acudir siempre a nuestro Señor por medio de María, confiando en su intercesión y poder ante su Hijo” (SM 48).


Con María: es decir, a imitación de María (TVD 260). Es mirar a María como nuestro modelo y nuestro molde, o mejor, nuestra modeladora. “La práctica esencial de esta devoción consiste en tomar a María como modelo acabado de tus acciones” (SM, 45). Lo que pretendemos es ser modelados a imagen de María, modelo de todas las virtudes y “la primera y más perfecta discípula de Cristo” (MC 35). Lo que se busca es “entrar en sintonía con la voluntad y las disposiciones de María” (SM, 46). Para ello, debes esforzarte por evitar el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen, y en particular estas 10: “su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación universal, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina” (TVD 108, ver 260). “Ella es... el Santo de los santos, en donde son formados y moldeados los santos” VD, 218. Sirve mucho tomar por cierto tiempo como materia de meditación y de ejercicio cada una de estas virtudes.

En María: es decir en íntima unión con María (TVD 261s). “Si María, que es el árbol de la vida, está bien cultivada en ti mismo por la fidelidad a las prácticas de esta devoción, dará su fruto en tiempo oportuno, fruto que no es otro que Jesucristo” (TVD 218). “Escucha bien lo que digo: los santos son moldeados en María... quien sea arrojado en este molde divino, quedará muy pronto formado y moldeado en Jesucristo, y Jesucristo en él” (TVD 219). Se trata de habitar en María, “paraíso del nuevo Adán”, “Santuario de la divinidad”, “mansión de la Santísima Trinidad”, “Torre inexpugnable” en donde estamos al abrigo del demonio, de la sabiduría mundana y del pecado (TVD 261; 264) y que María habite y reine en nuestros corazones. Se trata de amar a la
Santísima Virgen con filial afecto, de hecho y no sólo con palabras y con todo el corazón (Ver TVD, 197). Sirve para ello la realización constante, con modestia, atención y devoción (Ver TVD 117), de las prácticas llamadas exteriores que comentaremos más adelante.

Para María: es decir al servicio de María (TVD 265). “Conviene que no te quedes ocioso sino que actúes como buen siervo y esclavo...” (TVD 265). María por el Sí de la Anunciación “se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona de su Hijo y a su obra sirviendo con diligencia” a la redención de la humanidad (Concilio Vaticano II, Iglesia, 56). Tu consagración a Jesús por María es una consagración apostólica o misionera en la Iglesia. “Pero ¿qué serán estos servidores, esclavos e hijos de María? –Serán fuego encendido (Sal 104 [103],4; Heb 1,7), ministros del Señor que prenderán por todas partes el fuego del amor divino... Serán apóstoles auténticos de los últimos tiempos. A quienes el Señor de los ejércitos dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar maravillas... Llevarán en la boca la espada de dos filos de la Palabra de Dios (Heb 4,12); sobre sus hombros, el estandarte ensangrentado de la cruz; en la mano derecha, el crucifijo; el rosario en la izquierda; los sagrados nombres de Jesús y de María en el corazón, y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo” (Ver TVD 54-58).


15  ¿Cuáles son las prácticas visibles o exteriores que ayudan a vivir la Consagración total?

Son llamadas así no porque se hagan sin devoción interior, sino porque tienen algo de externo, visible y comunitario. Ayudan a vivir las interiores y a edificar al prójimo. (TVD 226). Enumeraremos las más importantes tomadas de la totalidad de las obras y de la vida de san Luis María. Ciertamente, ni las prácticas interiores ni éstas exteriores, obligan bajo pecado, sino que trazan un itinerario de vida espiritual que se va asumiendo gradualmente.

  1. Preparar y hacer la consagración total a Jesús por María (TVD 227-233). Ver antes los nn. 9-12. Renovar la consagración con frecuencia mediante fórmulas breves.

  2. La Lectio divina –ojalá de acuerdo con la liturgia de cada día-y en unión con María (Ver SC, 103). El Concilio Vaticano II ha recomendado vivamente a todos los fieles cristianos el nutrirse de la Palabra de Dios que da firmeza a la fe, es alimento del espíritu y fuente límpida y perenne de vida espiritual. (Ver TDV, 21). El cristiano está llamado a leer asiduamente la Sagrada Escritura y a unir al estudio la oración para “adquirir la ciencia suprema de Jesucristo” (Filp 3,8) y para que se realice el diálogo de Dios con los hombres y de estos con Dios (Ver TDV, 25). (Ver 5 pistas para la Lectio divina con María: Libro de Oro, pp. 531-532). Es el ejemplo mismo de San Luis María que se nutrió diariamente de la Palabra de Dios y la conocía de memoria. La espiritualidad que nos legó se basa ante todo en la Santa Biblia. Todo ello para poder ser apóstoles de los últimos tiempos que llevan en la boca la espada de dos filos de la Palabra de Dios... y para ser como María, la mujer dichosa porque escucha la Palabra de Dios, la guarda y la pone en práctica (Ver Lc 1,45; 8,21; 2,19; 2,51; 11,28; Vat. II, Iglesia, 58).

  3. La Eucaristía. Participar a ser posible diariamente de la Eucaristía y de la adoración al Santísimo en unión con María (Ver ASE 71; TVD 266-273; SM 76). Toda celebración litúrgica –y particularmente la Eucaristía- es la acción más sagrada y eficaz de Jesucristo y la Iglesia, su esposa y su cuerpo, para la alabanza de Dios y la santificación de los hombres.  Es el ejercicio del sacerdocio de Cristo y del pueblo consagrado de la nueva Alianza (Ver Vat. II, Liturgia, 5-7). El Padre de Montfort apreció en alto grado la Eucaristía, era central en las misiones y escribió muchos cantos y sermones para honrar el gran misterio de la Eucaristía. (Ver ASE, 70- 71; CT 112, 128, 136, 41; Sermones, nn. 330-341 –Le livre des Sermons).

  4. Celebrar con frecuencia el Sacramento de la Reconciliaciónen unión con María. Es clave para el cultivo de la vida espiritual de todos los cristianos laicos o religiosos o sacerdotes. (Ver OT,18; PC 6). San Luis María no permitía que   renovaran   las   promesas   bautismales   y   que   se consagraran a la Virgen, sino a los que habían hecho una confesión general en las misiones. Los que habían renovado los votos bautismales se comprometían a confesarse con frecuencia. (Ver Contratos de Alianza: B.A.C., 451, pp. 623-626).

  5. El Rezo diario de la Coronilla de alabanzas a la Santísima Virgen. (TVD 234- 235). ¡La oración típica y factible de todos los Consagrados!

  6. Llevar una cadena o cadenilla que recuerde que estamos atados a la Santísima Virgen con “cadenas de amor, por consiguiente, fuertes como la muerte” (Cant 8,6; VD 236-242).

  7. Celebración del misterio de la Encarnación, el misterio propio de la Consagración total (TVD 243-248). ( 25 de marzo; el Ángelus... ). Ver antes los nn. 5 y 6 anteriores.

  8. Recitación y meditación del Avemaría y del Rosario (TVD 249-254). Tan importante es esta práctica que San Luis María escribió un libro: “Secreto Admirable del Santísimo Rosario para convertirse y salvarse”. Ver ASE, 193; VC 95).

  9. Recitación del Canto de María o “Magnificat” (TVD 255).

  10. Renuncia evangélica. “Debes ser fiel en cortar y arrancar mediante la mortificación y la violencia a ti mismo, todos los placeres inútiles y las ocupaciones vanas con las criaturas, o sea, mortificar el cuerpo, guardar el silencio interior y dominar los sentidos” (SM, 73). Ello implica también la lucha contra el pecado, alejando de ti incluso “los pecados veniales, siempre peligrosos si no le damos importancia” (SM 75).

  11. También conviene hacer el Vía crucis en unión con María (ver Libro de Oro, pp 521-530), particularmente los Viernes de Cuaresma. San Luis María escribió la famosa Carta a los Amigos de la Cruz, para enseñarnos cómo llevar la cruz como discípulos de Cristo.


16  ¿Cuáles son los compromisos prioritarios de los Consagrados hoy en la Iglesia?

El Santo Padre Juan Pablo II ha trazado explícitamente compromisos prioritarios a toda la familia monfortiana:

  1. Hacer fructificar la “preciosa herencia de san Luis María, tesoro que no debe quedar escondido”. Esto significa vivir y hacer vivir el “Totus tuus”.

  2. “Renovar la presencia entre los pobres”. Una presencia que es compromiso solidario y muy urgente ante la globalización de la economía, el escándalo de la pobreza y las nuevas situaciones de marginalidad, enfermedad y abandono de tantos hermanos.
  3. “Renovar la inserción en la pastoral de la Iglesia”. Trabajar en el plan pastoral de la diócesis y de la parroquia, perteneciendo a un grupo apostólico o a una comunidad cristiana y haciendo así trabajo de Iglesia.
  4.  “Renovar la disponibilidad para la evangelización”. El sueño del Santo Padre y el sueño del P. de Montfort se funden en uno solo: hombres y mujeres “Apóstoles de la Nueva Evangelización” en un mundo cada día más necesitado de la Sabiduría del Evangelio, que es la Sabiduría del Amor, de la Vida y de la Paz.

1  ¿En qué consiste la Consagración Total a Jesús por María

según la enseñanza de San Luis María?

Esta Consagración consiste: 1. En la unión y pertenencia total a Jesús por 
María para establecer en nuestros corazones y en el mundo el reinado de Jesús por María. Para ello, la persona se consagra a Jesús por María como esclavo de amor (Ver TVD, 121,125 y 113); 2. En vivir perfectamente la Alianza Bautismal por la cual renacemos y nos comprometemos a vivir como hijos de Dios y como miembros de la Iglesia, cuerpo de Cristo (Ver TVD 126-130); 3. En un camino espiritual y apostólico fácil y seguro de transformación en Cristo, por obra del Espíritu Santo y María, a fin de vivir la vocación para la cual hemos sido creados (Ver TVD 20, 35ss, 164; SM, 3).


2  ¿A qué te comprometes al hacer esta consagración?

Por esta consagración prometes a Jesús por María vivir –tanto como te sea posible- en completa unión y dependencia de Él como vivió Ella. Como este espíritu de unión y de dependencia de Jesús que vive y reina en María sólo se obtiene gradualmente y con perseverancia, no todo el mundo logra el más alto nivel. “¿...quién llegará al tercer grado? ¿Quién permanecerá habitualmente en él? Sólo aquél o aquella a quien el Espíritu Santo de Jesucristo revele este secreto (ver SM 1) y lo conduzca por sí mismo para hacerlo avanzar de virtud en virtud, de gracia en gracia, de luz en luz, hasta transformarlo en Jesucristo y llevarlo a la plenitud de su madurez...” (TVD 119).


3 ¿Entonces este camino espiritual es sólo para unos pocos privilegiados y selectos?

¡De ninguna manera! Este camino espiritual por el cual nos encadenamos a María, para liberarnos de la “cruel esclavitud del pecado y del demonio”, para convertirnos en “perfectos discípulos de la Sabiduría encarnada, Jesucristo” (ASE 223.227), es un camino abierto a todos los bautizados y pecadores. ¡También para ti! “Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la Caridad” (Concilio Vaticano II, Iglesia, 40). San Luis María predicaba este camino que él llamaba “fácil, corto, seguro y perfecto” (TVD 152-168), para que los pecadores, después de su confesión general, fruto de las misiones, perseveraran en su conversión y progresaran a pasos de gigante por el camino del Evangelio.


4  ¿Cuáles son los frutos de esta Consagración total?


Digamos sólo algunos. Ni Dios ni María se dejan vencer en generosidad. Aunque no debo hacerlo por la recompensa, ellos me dan el 100 por uno. (Ver Mt 19,29; TVD 144). Este camino te ayuda a vivir la bienaventuranza fundamental: “dichosos los pobres de corazón porque el reinado de Dios les pertenece” (Mt 5,8), pues participas de la profunda humildad de María y del corazón manso y humilde de Cristo Jesús que quiso hasta depender de María (Ver TVD 213; 139-143). Te ayuda a crecer en la fe cristiana. Participarás de la fe de María “una fe viva e inconmovible... una fe intrépida que te llevará a realizar grandes empresas por Dios y por la salvación del prójimo...” (TVD 214). María se comunica a quien la ama entrañablemente haciéndole partícipe de sus más altos dones y virtudes como son la fe y la sabiduría, hasta convertirla en viva imagen suya (Ver nos. TVD 144, 214, 217). Pero como dice el mismo San Luis María: “Infinitamente más de lo que aquí te digo es lo que te enseñará la experiencia y lo que encontrarás por ti misma. Si eres fiel en lo poco que te enseño, hallarás tantas riquezas y gracias en la práctica, que quedarás sorprendida y rebosante de dicha...” SM 53.


5  ¿En qué se fundamenta la consagración total?

Se  fundamenta  en  los  misterios  centrales  del  cristianismo:  el  misterio  de  la Santísima Trinidad, el misterio de la Encarnación y el misterio de la Redención. La clave está en el misterio de la Encarnación, obra de las tres divinas Personas para la redención de la humanidad. La consagración personal y total de Jesús al Padre se inicia en la Encarnación y culmina en la Cruz. En la Cruz, la Sabiduría encarnada, Jesucristo, sella con su sangre la nueva y definitiva Alianza y comienza el nuevo éxodo de la humanidad hacia la Patria definitiva. Por el Bautismo, el cristiano participa de la Consagración de Jesucristo, es insertado en el Pueblo de la Nueva Alianza y comienza a vivir el éxodo hacia la Pascua eterna. En estos misterios, María aparece por voluntad de Dios, totalmente relativa a Dios y al Pueblo de Dios. Pues “Dios Padre entregó su Unigénito al  mundo solamente por medio de María”... Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación, pero en María y por María”... Dios Espíritu Santo formó a Jesucristo en María, pero después de haberle pedido su consentimiento..” (TVD 16). Así, pues “Por medio de la Santísima Virgen María vino Jesucristo al mundo, y por medio de Ella debe también reinar en el mundo” (TVD).


6  ¿A quien honras cuando haces y vives esta consagración total?

Esta consagración “ha sido inspirada por el Espíritu Santo: 1) para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios Hijo quiso tener respecto a María para gloria del Padre y para nuestra salvación. Dependencia que se manifiesta de modo especial en este misterio de la Encarnación, en el que Jesucristo se halla prisionero y esclavo en el seno de la excelsa María, en donde depende de Ella en todo y para todo; 2) para agradecer a Dios las gracias incomparables que otorgó a María, y especialmente el haberla escogido por su dignísima Madre; elección realizada precisamente en este misterio” (TVD 243). En María, por obra del Espíritu Santo, Dios se reviste de nuestra humanidad y nosotros nos revestimos de su divinidad para ser hermanos y hermanas.


7  ¿Darle tanta importancia a María no será restarle importancia a Jesucristo que es el centro?

“Si establecemos la sólida devoción a la Santísima Virgen es sólo para establecer más perfectamente la de Jesucristo y ofrecer un medio seguro para encontrar al Señor... Esta devoción nos es necesaria para hallar perfectamente a  Jesucristo, amarlo con ternura y servirlo con fidelidad” (TVD 62). “La tendencia más fuerte de María es la de unirnos a Jesucristo” (TVD 75). “Quien desee tener el fruto de la vida – Jesucristo- debe tener el árbol de la vida que es María. Quien desee tener en sí la operación del Espíritu Santo, debe tener a su Esposa fiel e inseparable...” (TVD 164). “Creo personalmente que nadie puede llegar a una íntima unión con Nuestro Señor y a una fidelidad perfecta al Espíritu Santo sin una unión estrecha con la Santísima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro” (TVD 43).

8  ¿Qué nos dice el Papa Juan Pablo II sobre esta consagración total a Jesús por María?

El “TOTUS TUUS” ¡Todo tuyo! Es el lema de toda la vida sacerdotal y del Pontificado  de  Su  Santidad  Juan  Pablo  II.  Cuando  el  19  de septiembre de 1996, estuvo en San Lorenzo en Francia, junto a la tumba de San Luis María, el Santo Padre dijo en su homilía que él renovaba diariamente la Consagración Total. El libro de cabecera del Santo Padre es la Verdadera Devoción. Hace poco, el 13 de octubre del 2000, el Santo Padre nos decía, en Roma, a los participantes al Congreso sobre el Padre de Montfort:

“La Toda Santa lleva hacia la Trinidad. Repitiéndole a diario

Totus tuus y viviendo en sintonía con ella, se puede llegar a la experiencia del Padre mediante la confianza y el amor sin límites (Ver VD, 169 y 215), a la docilidad al Espíritu Santo (cf. ib., 258) y a la transformación de sí según la imagen de Cristo (ver VD, 218-221)”.


9  ¿Cómo prepararse a hacer esta Consagración total a Jesús por María o a renovarla?

Esta consagración total es un camino caracterizado por dos aspectos inseparables: la renuncia y la donación y por dos amores inseparables: a Jesucristo, Sabiduría encarnada y a María, Madre nuestra y Reina de los corazones. Por ello, para prepararse a hacer por primera vez la consagración total o para renovarla y vivirla, se requiere una metodología y unos medios y acciones que te ayuden: 1. a renunciar radicalmente y constantemente al pecado en todas sus manifestaciones, a tu egoísmo,  a  todo lo que  te impide  ser  libre para  darte totalmente a Jesús y confiarte también totalmente a María; 2. a motivarte constantemente para crecer en el deseo ardiente y la decisión firme y constante de entregarte totalmente a Jesús por María para la obra del Reino; 3. a conocer mejor

con la inteligencia y sobre todo con tu corazón y tu vida a Jesucristo y su sabiduría evangélica y a su Santísima Madre, asociada a Él y al Espíritu Santo en la obra permanente de la redención de la humanidad. En resumen: renuncia al pecado, al egoísmo y a la sabiduría mundana, conocimiento de ti mismo, de Jesucristo-Sabiduría y de María-Madre, para ser sus discípulos y esclavos de amor y servirlos en su obra que es la de establecer su reinado inseparable en los corazones de las personas y en la sociedad.


10  ¿Qué hacer para prepararse a esta Consagración total a Jesús por María o para renovarla?

San Luis María aconseja una preparación cuidadosa de 33 días: 12 días para vaciarte del espíritu mundano o sabiduría mundana; 7 días para conocerte a ti mismo a la luz de tu vocación divina; 7 días para que conozcas mejor de manera más completa y experimental a María en el misterio de Cristo y de la Iglesia y en la vida de cada cristiano; 7 días para que conozcas mejor a la Sabiduría eterna y encarnada, Jesucristo, enviado por el Padre para establecer en el mundo el reinado de Dios. Para renovar la consagración cada año, es bueno tener este esquema para realizarlo en 3 días de retiro. Debes hacer esta preparación en ambiente de estudio y oración y con una actitud de discernimiento para que acojas la voluntad de Dios y te entregues totalmente a quien se nos ha dado totalmente por Jesús, por su Espíritu y por María.


11  ¿Hay algo más que podría ayudarte en la preparación para hacer esta Consagración total y para vivirla?

¡Ciertamente! Para una preparación remota y para vivir la Consagración, medita de modo especial los Evangelios según san Lucas y san Juan que destacan la presencia de la virgen María en la vida y obras de la Sabiduría encarnada, Jesucristo. Medita el capítulo VIII de la Constitución sobre la Iglesia del Vaticano II. Lee en espíritu de estudio y oración el Secreto de María y/o la Verdadera Devoción a María de San Luis María de Montfort. Lee también el famoso libro El amor de la Sabiduría eterna (ASE), compendio de toda la espiritualidad del mismo autor. Conoce alguna biografía de san Luis María de Montfort, pues para comprender su mensaje y el alcance del mismo hay que conocer su vida de místico y de apóstol. La preparación de los 33 días la puedes hacer en casa con un libro guía o en pequeños grupos con la ayuda de una persona de experiencia. Existe el “Libro de Oro de la Espiritualidad Monfortiana” en donde puedes encontrar los principales escritos de San Luis María de Montfort y alguna guía para preparar, realizar y vivir la Consagración Total. Ora mucho con la meditación de los misterios del Santo Rosario y particularmente con la Palabra de Dios unida a la participación en la Santa Eucaristía, para implorar la sabiduría y la fuerza del Espíritu Santo para comprender este camino y para vivirlo.


La Consagración total a Jesús por María Enseñada por San Luis María de Montfort

5              «Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, haciéndolo todo por espíritu de humildad. Podrán meditar, si quieren, lo dicho antes sobre nuestras malas inclinaciones, y no considerarse durante los seis días de esta semana más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, cabros; o meditar estos tres pensamientos de San Bernardo: «Piensa en lo que fuiste: un poco de barro; en lo que eres: un poco de estiércol; en lo que serás: pasto de gusano». Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que los ilumine, diciendo: ¡Señor, que vea! (Lc 18,41); o: «¡Que yo te conozca!»; o también: ¡Ven, Espíritu Santo! Y dirán todos los días las letanías del Espíritu Santo y la oración señalada en la primera parte de esta obra. Recurrirán a la Santísima Virgen pidiéndole esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras, y para ello dirán todos los días el himno Salve, Estrella del mar y las letanías de la Santísima Virgen». VD 228

31.          El llamado “mes montfortiano” culmina con la celebración de la Consagración Total a Jesús por María8 en una ceremonia muy comprometedora y al mismo tiempo sobria; bien preparada a nivel interno y externo. Se centra en la renovación de las promesas bautismales y en la entrega generosa y amorosa a Jesucristo confiándose en las manos de María. Dicha entrega debe manifestarse en un signo externo.

32.          Después de la Consagración9 no termina el itinerario, sino que se hace vital, cotidiano, continuo. Para ello Montfort recomienda renovar el ejercicio de las tres semanas cada año y repetir continuamente una pequeña fórmula que la recuerda. Con esto se busca reavivar el don del conocimiento sapiencial y acrecentarlo.

33.          Par vivir este itinerario espiritual y apostólico, Montfort nos propone unas prácticas concretas que sostienen la Consagración y que él llama Prácticas exteriores e interiores: VD 226-265; SM 43-49; 60-65; 70-78. Estas prácticas conducen a unas actitudes interiores que llevan a vivir una vida entera en sintonía con María, la perfecta discípula y misionera de Cristo, y por lo mismo, a la docilidad al Espíritu Santo y a la configuración con Cristo.

8              «Al concluir las tres semanas se confesarán y comulgarán con la intención de entregarse a Jesucristo, en calidad de esclavos de amor, por las manos de María. Y después de la comunión que procurarán hacer según el método que expondré más tarde recitarán la fórmula de consagración, que también hallarán más adelante. Es conveniente que la escriban o hagan escribir, si no está impresa, y la firmen ese mismo día. Conviene también que paguen en ese día algún tributo a Jesucristo y a su santísima Madre, ya como penitencia por su infidelidad al compromiso bautismal, ya para patentizar su total dependencia de Jesús y de María. Este tributo, naturalmente, dependerá de la devoción y capacidad de cada uno, como por ejemplo un ayuno, una mortificación, una limosna o un cirio. Pues, aun cuando sólo dieran, en homenaje, un alfiler, con tal que lo den de todo corazón, sería bastante para Jesús, que sólo atiende a la buena voluntad». VD 231- 232

9              «Al menos en cada aniversario, renovarán dicha consagración, observando las mismas prácticas durante tres semanas. Todos los meses y aun todos los días pueden renovar su entrega con estas pocas palabras: «Soy todo tuyo y cuanto tengo es tuyo, ¡oh mi amable Jesús!, por María, tu Madre santísima». VD 233.​

25.          En concreto podemos valernos, al nivel de la realidad social del capítulo segundo de Aparecida… Y al nivel de persona es necesario hacer que entre en ambiente de interiorización, de reflexión y de silencio interior… pues se trata de que quien hace el itinerario perciba en sí mismo la realidad del espíritu del mundo o de sabiduría mundana y que se disponga a iniciar un camino serio de seguimiento del Señor. Puede ayudar mucho aquello que Montfort dice sobre la sabiduría mundana: ASE 75-83.89.

26.          El segundo movimiento es el del llenado de Jesucristo en la persona. Es el principal movimiento para el cual Montfort propone 21 días distribuidos en tres semanas: la primera dedicada al conocimiento de sí mismo, la segunda al conocimiento de María y la tercera al conocimiento de Jesucristo. Como se ve el acento se marca sobre el conocimiento. Pero no cualquier conocimiento, sino un conocimiento sapiencial, es decir, vivencial, nutritivo, sabroso, dulce…, ver ASE 8-14. Un conocimiento de cercanía y comunión… Nadie ama lo que no conoce, ASE 8, dice Montfort.

27.          La primera semana del segundo movimiento está dedicada al conocimiento de sí mismo
5. Es interesante ver cómo Montfort percibe este conocimiento. En primer lugar es un don que hay que pedir. No proviene de un simple ejercicio de análisis introspectivo que puede engañarnos con las falacias de la sabiduría mundana. El conocimiento de sí mismo es un don que Dios concede cuando lo pedimos con espíritu de humildad. Pero este don está unido a la contrición de los pecados, es decir, a progresiva toma de conciencia de la realidad de mal y del pecado que hay dentro de la persona. No basta con conocerse sino que es necesario disponerse a liberarse y progresar en humanidad. En segundo lugar es un don que hay que trabajarlo poniendo en práctica algunos medios tales como la meditación y la oración. Para meditar Montfort aconseja sabiamente – no sin exagerar – considerar las propias debilidades y limitaciones. Para orar recomienda dirigirse al Espíritu Santo y a María para pedir la gracia de este conocimiento.

28.          A nivel bíblico podemos hacer lectio divina de textos que hablan de la teología del pecado y de la pasión de Jesús. Incluso podemos tomar los mismos textos que Montfort recomienda de sus escritos, ver VD 78-79. Podríamos orar también con el Viacrucis bíblico que está adelante en el No 393.

29.          La segunda semana se dedica al conocimiento de María
6. Al igual que en la etapa anterior se trata de un don que concede el Espíritu Santo al creyente que se dispone a recibirlo en una actitud especial de reflexión y oración. María viene a ser aquí el ambiente que prepara a la persona para el encuentro con Jesucristo, VD 265.Anivel práctico creo que es válida la sugerencia de Montfort acerca de meditar algunos textos que él mismo ha escrito: VD 16 36; 83 89, y orar con el rosario. Incluso podría tomarse todo el Tratado de la Verdadera Devoción y el Secreto de María, además de los recientes documentos de la Iglesia sobre María: LG 8, Marialis Cultus, Redemptoris Mater, RVM… y otros. A nivel bíblico se pueden tomar los evangelios de la infancia.

30.          La tercera semana, en el culmen del camino, se dedica al conocimiento de Jesucristo
7. Siguiendo la dinámica del presente itinerario las indicaciones que da Montfort para esta etapa apuntan a la meditación y a la oración. Meditación que se centra en la persona de Jesucristo y en la Buena Noticia que proclama y oración que pide constante e insistentemente su conocimiento como don.

Consecratio Mundi

B) El Itinerario De La Consagración Total A Jesús Por María

20.          Se hace camino al andar… indica un dicho popular que viene de un bello poema de Machado ¡Y cuánta verdad encierra! Basta dar una ojeada hacia atrás en nuestras vidas para darnos cuenta de tantos lugares, personas, situaciones… que hemos vivido… para darnos cuenta que en efecto hemos recorrido un camino… Estamos rodeados de caminos. Necesitamos caminos. Las calles son caminos, las carreteras son caminos, las escaleras son caminos, los atajos son caminos, los senderos son caminos… nos movemos por caminos… Y esos caminos tienen tramos, etapas, pasos… pero también tienen un término, un destino… llevan a alguna parte. Los caminos que no tienen destino no son caminos, son laberintos, son “huecos”. Esos caminos que tienen etapas y punto de llegada son los que llamamos itinerarios.

21.          En la fe también hay caminos, pero no todos son itinerarios. Algunos no llevan a nada… San Luis María de Montfort, caminante de los siglos XVII y XVIII, sí que sabía de caminos… de los de polvo y barro y de los de fe y amor. Era misionero itinerante, como quien dice caminante. Y de itinerarios… ni se diga. Revisando sus escritos los descubrimos por todas partes…

22.          Uno de ellos es el que presenta en estos números del Tratado de la Verdadera Devoción a María: VD 227 – 233, El itinerario de consagración total a Jesús por María. Creo que se trata del itinerario más claro y práctico de todos los que propone porque recoge su intuición fundamental y la pone en funcionamiento. Se trata de un camino que tiene como elemento central la consagración total precedida por un serio camino de preparación y seguida por unas prácticas concretas que la sostienen.

Digo que tiene que ver con la intuición fundamental porque para Montfort el objetivo de la vida de una persona y también de toda la espiritualidad – o devoción, como él lo dice - es la de alcanzar la madurez cristiana que consiste en la configuración con Jesucristo2 para reproducir en la vida concreta sus rasgos. Se trata del ideal del Evangelio que es llegar a ser “otro Cristo”, Gal 2,20, “tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús”, Fil 2,5…

23.          Ahora bien, para lograr este fin Montfort propone un itinerario en dos movimientos: uno de vaciamiento y otro de llenado. El mismo itinerario del Verbo encarnado tal como lo presenta San Pablo en el cántico de los filipenses3. Se trata sólo de una indicación esquemática con un desarrollo muy escaso. El misionero está dando indicaciones y señalando el camino a seguir, pero no lo explicita. Quien quiera configurarse con Jesucristo deberá seguir su mismo itinerario. El medio didáctico concreto que propone es el que conocemos como el “mes montfortiano” que consta de 33 días distribuidos en las dos partes del camino: 12 días para el vaciamiento y tres semanas (21 días) para llenarse de Jesucristo4.

24.          El primer movimiento es el de vaciamiento de lo que Montfort llama “el espíritu del mundo”. La indicación de “doce días por lo menos” nos da la idea de un periodo más bien largo dedicado a este proceso de reconocer la presencia del mal en la persona y ejercitarse en el desprendimiento de todo aquello que la separa de su verdadero fin que es la realización personal en Cristo, su verdadera y plena felicidad.

¡Ah! ¿Cuándo llegará ese tiempo dichoso...

en que la excelsa María sea establecida

como Señora y Soberana en los corazones,

para someterlos plenamente

al imperio de su excelso y único Jesús?
¿Cuándo respirarán las almas a María

como los cuerpos respiran el aire?
Cosas maravillosas sucederán entonces en la tierra, donde el Espíritu Santo
-al encontrar a su querida Esposa

como reproducida en las almas-

vendrá a ellas con la abundancia
de sus dones y las llenará de gracia.
¿Cuándo llegará, hermano mío, hermana mía,

ese tiempo dichoso, ese siglo de María,
en el que muchas almas escogidas y obtenidas del Altísimo por María,

perdiéndose ellas mismas en el abismo de su interior,
se transformen en copias vivientes de la Santísima Virgen para amar y glorificar a Jesucristo?
Ese tiempo sólo llegará cuando
se conozca y viva la devoción que yo enseño:

“¡Señor, para que venga tu reino, venga el reino de María!”
San Luis María de Montfort, VD, 217

​​​Entonces conocerán las grandezas de esta Soberana y se consagrarán enteramente a su servicio como súbditos y esclavos de amor. Serán los apóstoles auténticos de los últimos tiempos a quienes el Señor de los ejércitos dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar maravillas y ganar gloriosos despojos sobre sus enemigos.

ASOCIACION CATOLICA INTERNACIONAL

a)​ La consagración a la luz del Vaticano II


1.            La Consagración sólo se entiende a partir de Cristo pues, de manera eminente, Él es el consagrado y enviado por el Padre, LG 28. Él es el modelo de toda consagración, tanto de la antigua como de la nueva Alianza. En él está consagrado todo el pueblo de Dios.

Jesús vivió su consagración:

–             como dependencia del Padre: pertenencia.
–             como entrega total a su voluntad: donación.
–             por amor: dedicación a la construcción del Reinado o de la Soberanía de Dios                    en el mundo.

En Él está consagrado todo el pueblo de Dios, por el agua (la regeneración) y la unión del Espíritu Santo, LG 10. En efecto, mediante el bautismo, Jesús comparte con cada cristiano su vida de consagrado al Padre y de enviado por Él.

De manera que los laicos están dedicados y consagrados a Cristo y por él al Padre, gracias al Espíritu Santo, LG 34.

2.            Los religiosos, por su parte, están consagrados a Dios y a su servicio de manera muy especial, es decir, siguiendo e imitando, con mayor libertad, a Cristo obediente, pobre y virgen, PC 1. De aquí que la íntima consagración a Dios sea la base de la vida religiosa, AG 18.

La consagración es una donación total de sí mismo a Dios. Es un vivir para Dios, PC 5; un dejarlo todo por Amor a Cristo. De manera que la profesión de los consejos evangélicos constituye un signo de la consagración a Dios en Jesucristo por la fuerza del Espíritu Santo, LG 44.


b) Alianza y Consagración

¿Qué es la alianza?


3.            Para los Israelitas, la alianza constituyó el punto de partida de la consagración. En toda alianza hay dos partes. Las dos hacen propuestas y las dos aceptan los términos de la alianza.

Es así como Dios propone a Israel:

–             ser su Dios; y le pide:
–             ir por sus caminos y escuchar su voz.

Israel lo acepta por su Dios y promete ir por sus caminos, escuchar su voz. Por su parte, Israel propone a Dios:

–             ser su propiedad, su pueblo, el bien sagrado de Dios;
–             y le pide que lo haga partícipe de su santidad, es decir, que lo consagre.

Dios acepta. Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones: Que serás su propio pueblo... que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor por encima de todas las naciones... y que serás un pueblo consagrado al Señor tu Dios, como él te lo ha dicho, Dt 26,16-19.

4.            Dios acepta a Israel como propiedad suya y le promete elevarlo a su propia esfera de santidad, consagrarlo. Si de veras escuchas mi voz y guardas mi alianza, ustedes serán mi propiedad personal entre todos los pueblos... Serán para mí una nación consagrada... Todo el pueblo a una respondió diciendo: Haremos todo cuanto ha dicho el Señor, Ex 19,5-8.

Desde ese momento Israel se convierte en pueblo consagrado a Dios, pueblo de Dios. Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios. Él te eligió para que fueras entre todos los pueblos de la tierra el pueblo de su propiedad, Dt 7,6.

Elementos

5.            La Consagración implica una vinculación, una separación y una exclusividad, pues, por su misma naturaleza, constituye una acción que...

•             Vincula, une a una persona (tiempo, lugar u objeto) a Dios, en forma exclusiva. Y                     bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, Gn 2,3.

•             Separa, libera de una situación o vinculación anterior, poniendo aparte.

•             Reserva para el servicio exclusivo de Dios: reserva para dedicarse a una misión                        divina.

         c) Dios es quien consagra

6.            La consagración es iniciativa de Dios. Sólo Él elige, llama, invita. Él pone su marca, sus condiciones; eleva, coloca en su esfera de santidad. Sólo Él salva, santifica, es decir, hace santo, comunica su santidad, hace que algo sea sagrado, consagra.

Dios invita: Antes de formarte en el vientre,

–             te escogí, antes de salir del seno materno,
–             te consagré y te nombré profeta de los paganos...
–             a donde yo te envíe irás;
–             lo que yo te mande, dirás. No les tengas miedo que
–             yo estaré contigo para librarte...
–             Yo pongo mis palabras en tu boca,
–             hoy te establezco sobre pueblos y reyes, para arrancar y arrasar, destruir y                                 demoler, edificar y plantar, Jr 1,10.

San Pablo nos recuerda que Dios nos eligió con Cristo antes de crear el mundo, para que estuviéramos consagrados y sin defecto a sus ojos, por el amor, Ef 1,4.

El hombre responde

7.            Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, lo hizo capaz de conocer y amar, y lo dotó de libertad, es decir, de la capacidad de aceptar o rechazar su llamada, su propuesta. Él espera de parte de su criatura una respuesta positiva, una aceptación. Quiere que el hombre sea su colaborador en la obra de su propia salvación y la de sus hermanos.

Si quieren obedecerme y guardar mi alianza, serán mi propiedad... Serán un pueblo consagrado... Todo el pueblo a una respondió: Haremos cuanto dice el Señor, Ex 19,5-8.

La respuesta, la aceptación libre de la elección, del llamado a consagrarse, a dedicarse a Dios por parte del hombre supone:

–             una renuncia a otras posibilidades;
–             una adhesión-dedicación libre y exclusiva a Dios: ser la propiedad de Dios;
–             y una motivación: por amor.

d) Los cristianos, pueblo consagrado de la nueva y eterna Alianza

8.            Ya desde el comienzo, la Iglesia ha sido consciente de estar vinculada con el pueblo elegido y de ser heredera de las divinas promesas, y por ende de ser pueblo consagrado por Dios y a Dios.

Es así como el apóstol Pablo dirigiéndose a los cristianos de Roma los llama consagrados y les dice: a ustedes los predilectos de Dios... llamados y consagrados les deseo el favor y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor, Jesús Mesías, Rm 1,7; 1Co 1,2. Él mismo se considera consagrado, Ef 3,8.

9.            Insiste Pablo en que la consagración al Señor implica una novedad de vida:

–             Lo que antes era levadura vieja se torna masa nueva. ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Hagan buena limpieza de la levadura del pasado para ser una masa nueva... Porque Cristo, nuestro cordero pascual, ya fue inmolado; ahora, a celebrar la fiesta, pero no con levadura del pasado, no con levadura que es maldad y perversidad sino con panes sin levadura, que son candor y autenticidad, 1Co 5,7-8.

10.          – Lo que antes era hombre viejo es ahora hombre nuevo. Donde hay un cristiano hay humanidad nueva; lo viejo ha pasado; miren, existe algo nuevo. Y todo eso es obra de Dios..., 2Co 5,17s. La novedad de vida que trae consigo la consagración a Dios lleva a un despojo y a un revestimiento. Despójense del hombre viejo con sus obras y revístanse del hombre nuevo... Revístanse, pues, como elegidos de Dios, consagrados y predilectos, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, sencillez, tolerancia..., Col 3,10-14.

11.          Esa novedad produce un paso de muerte a resurrección. Al bautizarnos vinculándonos al Mesías, nos bautizaron vinculándonos a su muerte. Aquella inmersión que nos vinculaba con su muerte nos sepultó con él, para que así como Cristo fue resucitado de la muerte... también nosotros empezáramos una vida nueva... su resurrección, Rm 6,3ss. Así que, en nuestra calidad de creyentes, de seguidores de Cristo constituimos un pueblo consagrado; lo que implica un cambio de vida: vida consagrada, consecuencia de una donación total, de una pertenencia total, de una dedicación total.

e) El Bautismo, base de toda consagración

12.          El bautismo constituye una alianza entre Dios y el bautizado, entre éste y el Señor, que introduce al cristiano en la esfera de Dios, participándole la vida divina. Por el bautismo, el creyente:

·               renuncia a cuanto lo esclaviza y ata al pecado;
·               se entrega al Resucitado, su único Señor;
·               se compromete con Jesucristo y por Él con el Padre y el Espíritu Santo;
·               hace del Evangelio su libro de vida en el seguimiento de Jesús.

De manera que el bautismo se constituye en la consagración fundamental por la que el cristiano llega a ser hijo del Padre, hermano y coheredero de Cristo, morada del Espíritu Santo, templo consagrado a la Santísima Trinidad. Por ello, es sano y preciso hablar de la Alianza bautismal, de la nueva y eterna Alianza prometida por Dios: Jr 31,31-34; Ez 11,17-21; 36, 24-28.

13.          Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos para consagrarlos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que les mandé, Mt 28,19s.

Por el bautismo, el bautizado acepta a Jesucristo y su Evangelio como norma de vida y se compromete por el tiempo y la eternidad a ser cristiano, es decir, se trata de una consagración total.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí... El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí, Mt 10,37s; ver LG 44: Por el bautismo –el cristiano– había muerto al pecado y queda consagrado a Dios para ser sal de la tierra y luz del mundo, Mt 5,13ss.

f)  Cristo y María, modelos de consagración

14.          Cristo y María aparecen, en este contexto, como los perfectos modelos de consagración.

Cristo es el consagrado del Padre para realizar la obra maravillosa de nuestra salvación. Al entrar en el mundo, dice: Sacrificios y ofrendas no los quisiste, en vez de eso me has dado un cuerpo a mí; holocaustos y víctimas expiatorias no te agradan; entonces dije: Aquí estoy... para realizar tu designio, Dios mío... Por esa voluntad hemos quedado consagrados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús, Hb 10,4-10.

Él es en sí mismo el Santo de Dios, Mc 1,24. Con amor, acepta y ratifica este hecho: Por ellos me consagro, para que queden consagrados con la verdad, Jn 17,19.

15.          Por designios insondables de Dios, María llevó en su corazón y en su seno al Santo, al Consagrado, Lc 1,35 y lo dio al mundo. Dios la adornó con todos los dones y gracias: llena de gracia. El Hijo la asoció, la consagró a su obra salvadora. El Espíritu Santo la santificó y la liberó de toda mancha, haciéndola nueva criatura. Por su sí generoso a los designios de Dios: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra, Lc 1,38, ella fue constituida Madre de Jesús, el Salvador, el Consagrado. Y se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y obra de su Hijo, LG 56. Su consagración es total y misionera: a la persona de Cristo, como sierva del Señor, y a su obra de establecer en el mundo el reinado de Dios, la soberanía de Dios.

Por voluntad de Dios, María tiene un puesto y un oficio definidos en la Iglesia. Ella es Madre de la Iglesia y por ende de cada uno de los bautizados –los consagrados–; Madre nuestra, en el orden de la gracia, LG 61. Y siéndolo, María comienza a ejercer su función de Madre, respecto de cada cristiano, desde el momento del bautismo.

Así como en la Encarnación el Verbo se consagró al Padre, gracias al SÍ de María, de igual manera, en el bautismo, consagración inicial del cristiano, el bautizado se consagra a Dios, también por medio de María. Es así como la consagración mariana es renovación de la consagración bautismal.

16.          A este propósito, el Papa Juan Pablo II, en su encíclica La Madre del Redentor, nos recomienda como testigo y maestro de la espiritualidad de consagración a Jesucristo por medio de María, a san Luis María Grignion de Montfort, cuando dice: “Me es grato recordar, entre otros testigos y maestros de la espiritualidad mariana, la figura de san Luis María Grignion de Montfort, el cual proponía a los cristianos la consagración a Jesucristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente los compromisos del Bautismo”, Red. M 48.

Y es que el Santo Padre Juan Pablo II fue un ferviente admirador del Padre de Montfort, en él se inspiró, y vivió la esclavitud mariana. “¡San Luis María de Montfort! He estudiado su doctrina y lo quiero mucho. El Totus Tuus lo he tomado de Montfort”, Audiencia 27.11.79.

El 13 de octubre de 2000, en Roma, en una audiencia con los participantes a un congreso sobre la espiritualidad trinitaria en unión con María de san Luis María de Montfort, el Santo Padre dijo: “Repitiéndole a diario Totus Tuus y viviendo en sintonía con ella–con María, se puede llegar a la experiencia del Padre mediante la confianza y el amor sin límites, cf. VD 169 y 215, a la docilidad al Espíritu Santo, cf. VD 258 y a la transformación de sí según la imagen de Cristo, cf. VD, 218- 221”. Todo esto nos manifiesta cómo el camino de renuncia y entrega que nos propone san Luis María en la Consagración total, es un camino que hace posible escalar las más altas cimas de la unión mística y de la transfiguración en Cristo.

17.          San Luis María de Montfort, enseña que “la plenitud de nuestra perfección consiste en ser conformes, vivir unidos y consagrados a Jesucristo”, VD 120. Que “por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo... podemos tributar al Padre, en unión con el Espíritu Santo todo honor y gloria y hacernos perfectos y ser buen olor de vida eterna para nuestro prójimo”, VD 61. “Que la más perfecta de las devociones es, sin duda, la que nos asemeja, une y consagra más perfectamente a Jesucristo... La que mejor nos consagra y asemeja a Jesucristo es la devoción a su Santísima Madre. Y cuanto más te consagres a María, tanto más te unirás a Jesucristo”, VD 120; Ver RVM, 15.